Heliconia

Publicado en Savia Andina

El primer nombre de esta tierra fue el de Arví, por la presencia de indígenas arvíes, tierra también frecuentada por los titiribíes. Al llegar los españoles a estas montañas de Antioquia, al suroccidente de Medellín, encontraron guacas, muchas, y se inició un saqueo sistemático: otra de las tantas riquezas arrasadas por los conquistadores. Entonces a esta tierra se le llamó Guaca. Aquí los europeos encontraron oro, pero también sal. “El pueblo de la sal”, dice la historia, fue lo que halló Jorge Robledo en 1541 cuando buscaba el valle de Arví.

Tesoros enterrados y sal. Desde la Colonia y hasta el siglo xix el progreso estuvo ligado a la explotación de la sal, siendo Heliconia el poblado con mayor producción en Antioquia. Todavía hay de esta época restos de infraestructura como puentes y chimeneas, ruinas que incluso están plasmadas en el escudo que tomó su actual nombre el 2 de agosto de 1814, por acción de don Juan del Corral. Aunque no hay precisión sobre los motivos que lo llevaron a denominar este poblado así, existe una versión que afirma que lo inspiró una cascada del lugar —la cascada La Abuelita— por su similaridad con el monte Helicón, que en la mitología griega fue consagrado a Apolo y a las helicónides, o musas.

Plaza de Heliconia, Antioquia, con el “Verraco de Guaca”. Foto: Ana María Mejía

No hay referencias que resalten el nombre de Heliconia como un homenaje a este género botánico que reúne a más de cien especies de plantas tropicales en el mundo, de las que Colombia es uno de los países con mayor diversidad. Pero podría ser; de todos modos la etimología de la palabra heliconia hace referencia al mismo monte Helicón, ese lugar donde se juntaban las musas.

Heliconia mide ciento diecisiete kilómetros cuadrados y está ubicado a unos cuarenta kilómetros de Medellín. Su himno hace alusión a los días de bonanza. La memoria de la gente tiene historias como la del “Verraco de Guaca”, un macho porcino de enorme fuerza y tamaño que se escapaba por la noches del corral y conquistaba a las marranas y las dejaba preñadas. Arrasaba sembrados y animales, convirtiéndose en motivo de terror entre mujeres y niños. El libro Mitos y leyendas, de Javier Ocampo López, ubica este mito como español. Heliconia tiene una fiesta y un monumento al “Verraco de Guaca”, pero no se sabe en qué momento el apelativo “verraco” se popularizó en Antioquia y en casi todo el país para hombres con valentía o entradores que se le miden a lo que sea.

Heliconia (Heliconia vellerigera). Foto: Ana María Mejía

Otro personaje que ha puesto a Heliconia en el folclor antioqueño es Cosiaca, apodo de José María García, que murió en Envigado en 1910 y se hizo famoso por su pillería, astucia y hasta vulgaridad para tomar el pelo. El pícaro por excelencia, oriundo de una tierra que se llama como estas plantas con inflorescencias gigantes.

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